viernes, 20 de enero de 2012

Megaupload beneficia y, al mismo tiempo perjudica

Todo empezó en China hace cuatro años, explica de la Torre. “Simplemente quería vivir allí una temporada para conocer el país. Como soy freelance podía trabajar desde cualquier lugar”. El servicio le permitía enviar sus proyectos, de mucho megas, a su clientela. Por entonces, recuerda este informático de 30 años, era la ‘nube’ más popular. Al regresar a Barcelona siguió usando Megaupload. Tiempo después su novia, Anna Adrià, descubrió que Megavídeo, el servicio para visionar películas y series de televisión por streaming (sin descarga) pertenecía a la misma compañía que Megaupload. Ambos decidieron compartir la cuenta; él como servicio de hosting; ella para disfrutar de sus series favoritas en versión original.
Hace dos semanas renovaron la suscripción, que estaba a punto de caducar. La compañía les ofrecía el servicio durante dos años por 60 euros. Aceptaron. La pareja sabe que probablemente jamás recuperarán el dinero, aunque de la Torre reconoce que esperaba su cierre, “como el de tantos otros servicios de este tipo. Megaupload me ha beneficiado y, al mismo tiempo, también me ha perjudicado, porque también sufro la piratería”.

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